La estimulación temprana es un
conjunto de acciones que se realizan para potencializar al máximo las
habilidades del bebé por medio de estimulaciones continuas, repetitivas y
sistematizadas, le ayuda al bebé a prevenir la aparición de déficit que están
asociados a riesgos psicológicos, biológicos y social, permite atender las
necesidades de la familia y disminuye efectos de una discapacidad, adicional le
permite que el bebé mejore sus habilidades adaptativas, cognitivas, motrices y
del lenguaje.
Se puede aplicar al infante desde el
vientre, poniendo música como terapia, hasta los seis, realizándolo bajo un
esquema, donde se organicen las actividades que se van aplicar desde que nace
hasta los tres años debido a que fisiológicamente la estimulación que el
infante recibe se basa en la plasticidad cerebral y se observa que tiene mayor
beneficio en los primeros 36 meses. El sistema nervioso mientras más joven tiene
mayor plasticidad por ello se debe aprovechar el primer año del niño, la
estructura de su sistema nervioso es receptando impulsos y generando respuestas
precisas, propiciando la actividad eléctricas de las neuronas y estas
incrementar la biosíntesis de proteínas, con ello se puede garantizar que el
aprendizaje no solo produce cambios en la conducta sino que adicional en la
estructura, función y composición de las neuronas.
Según la Organización Mundial de la
Salud un 60% de niños que tienen menos de seis años no son estimulados, esta situación
puede condicionar al infante para sufrir algún retraso en cualquiera de sus
tres esferas, menciona que esta problemática se ve reflejada mayormente en las áreas
rurales por la escasa educación que tienen los padres. Es necesario que se
realicen programas de estimulación y que se capacite a las áreas rurales para
que comprendan la importancia de la estimulación temprana y que se aplique.
Se puede aplicar desde que nacen hasta los 6 años, teniendo como objetivo desenvolver y poder aprovechar las habilidades del niño, juega un papel fundamental en la familia y escuelas debido a que se trabaja de forma en conjunto para el desarrollo positivo del niño en las fases iniciales. El realizar la estimulación temprano en niños que no presentan ninguna anomalía no debe ser vista como terapia sino como desarrollo de las habilidades, destrezas y la oportunidad de explorar, ayudándolo al niño a adaptarse mejor a su entorno.
Es importante mencionar que cada niño tiene su tiempo de desarrollo y no se debe presionar o comparar sus destrezas o la obtención de ellas. La estimulación se centra en motivar, reconocer y potenciar las capacidades de cada niño y a su vez esto le ayuda en el fortalecimiento de la autoestima, mejora su aprendizaje e impulsa a que el niño tenga iniciativa, cabe recalcar que la estimulación temprano no tiene como objetivo acelerar el proceso de los niños, porque dejaría de lado la vivencia de cada etapa, sino que se fortalezca, descubran o desarrollen habilidades.
Autor: Silvia Jibaja Agurto
Referencias bibliográficas
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- Papalia, D. E. (2009). Desarrollo humano. Bogotá. McGraw-Hill, 2005.
- Ibarrola, B., (2014). La educación emocional en la etapa 0-3. Tecnología Educativa, 5(1), 1-11.
- Mora, K. (2022). Neurodesarrollo desde la Concepción hasta el Nacimiento. Psicología infantil y estimulación neuropsicológica.
- Salas, A. M. (2002). La estimulación temprana. Revista Mexicana de Medicina Física y Rehabilitación, 14(2-4), 63-64.
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